Las plantas a carbón están limitadas por la falta de recursos Los trabajos se han reducido en más de un 30% y la CDEEE busca préstamo en BR para abonar a suplidores

La semana pasada llegó al país uno de los dos domos a vapor para las plantas a carbón de Punta Catalina.La semana pasada llegó al país uno de los dos domos a vapor para las plantas a carbón de Punta Catalina.

 

El Gobierno dominicano registra serias limitaciones para dar continuidad a la construcción de las dos unidades de generación a carbón mineral en Punta Catalina, provincia Peravia.

Los trabajos de construcción de las plantas se han reducido en más de un 30%, además de que se ha hecho necesaria la contratación de un nuevo crédito interno para abonarle pagos a la acumulada deuda con los suplidores nacionales de la obra.

Los organismos internacionales que aprobaron los préstamos para financiar la obra de 720 megavatios no han entregado los desembolsos correspondientes y la disponibilidad de recursos propios no es suficiente como para continuar los trabajos a ritmo acelerado.

El resultado es que la empresa constructora de la planta ha decidido reducir el personal y eliminó las horas extras, en tanto que la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) está recurriendo a más endeudamiento interno, porque los suplidores locales detuvieron parte de sus labores y de entregas de materiales hasta tanto les abonen a la deuda acumulada.


La semana pasada el vicepresidente ejecutivo de la CDEEE, Rubén Jiménez Bichara, anunció la llegada al país de un domo de vapor de 201 toneladas para una de las unidades de la central termoeléctrica.

Ese domo debió llegar hace más de dos meses, pero estaba retrasado porque no se habían registrado aportes a la empresa suplidora que lo fabricó, la norteamericana Babcock & Wilcox.

El atraso de desembolso de los créditos externos ha obligado al Gobierno a continuar la construcción de la planta con recursos propios, descontando a las empresas eléctricas el aporte presupuestado como subsidio este año. De ahí la razón por la que, a pesar de la reducción en los costos de generación por la caída del precio del petróleo, las distribuidoras Edenorte, Edesur y EdeEste siguen atrasadas en los pagos a los generadores.

Abono y nueva deuda
La CDEEE todavía no ha recibido ni un centavo de desembolso del préstamo que por US$656.8 millones contrató el Estado dominicano con el Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social (Bandes) de Brasil, a pesar de que fue rubricado en abril de este año y ratificado por el Congreso a inicios de julio pasado.

Lo mismo pasa con el préstamo de US$632.5 millones contratado con la Corporación Italiana de Crédito de Exportación (Sace), aunque se espera para los próximos días un primer adelanto de US$130 millones.

Pero con los suplidores locales el problema se mantiene y para evitar que los trabajos se paralicen, la CDEEE acaba de contratar un préstamo puente con el Banco de Reservas por valor de US$100 millones. Esos recursos serán abonados a los suplidores locales a quienes se les adeuda más de US$300 millones, según informes obtenidos por elDinero.

La empresa constructora Odebrecht, encargada de los trabajos de ingeniería de la obra, notificó a CDEEE que puede seguir trabajando hasta abril del próximo año, luego de reducir sustancialmente el personal y las horas de labores. Si de aquí a esa fecha no se realizan los desembolsos pendientes, entonces los trabajos se paralizarían totalmente.

“Rubén Bichara informó que los trabajos marchan a ritmo de calendario, pero esa no es la realidad. La verdad es que hemos reducido sustancialmente el ritmo de labores, por las limitaciones económicas”, informó una fuente a elDinero.

Recurre al sector privado
El presidente Danilo Medina, en su discurso ante la matrícula de la Cámara Americana de Comercio el pasado miércoles, informó que la renegociación de la deuda de PetroCaribe en poco más de US$2,000 millones fue, precisamente, para que el Estado tuviera la capacidad de endeudarse en la misma proporción para cubrir el costo de la construcción de la planta de Punta Catalina.

Sin embargo, el Bandes de Brasil no ha desembolsado el préstamo, debido a las dificultades que enfrentan en esa nación tanto su gobierno como la empresa constructora de la obra por un escándalo de negocios irregulares con Petrobras.

En el caso del Sace, el Gobierno espera el primer desembolso, pero ese crédito es criticado debido a lo costoso que le resultará al Estado, ya que de los US$632.5 millones contratados, US$82.5 millones (13%) irán al seguro, además de que otro 3.1% se gastará en comisiones de contrato, de compromiso y de administración; a los que se agregan US$100,000 anuales como aporte adicional durante el plazo del crédito.

Esas podrían ser algunas de las razones por las que el presidente Medina aclaró en su discurso que no tiene la intención de que el Estado se convierta en empresario de generación, además de que invitó al sector privado a participar como inversionista en las plantas.

“Quiero aprovechar la oportunidad que me ofrece hoy este escenario para anunciar al país que el Gobierno dominicano desea contar con la participación privada, nacional y extranjera, en la empresa de generación de Punta Catalina”, expresó el mandatario.

Recursos propios
Hasta el pasado mes de noviembre la inversión del Gobierno en el proyecto de generación eléctrica de Punta Catalina era de alrededor de US$750 millones, todos recursos propios, pero no totalmente del Presupuesto, ya que una parte de los fondos invertidos son del descuento que el Gobierno le ha estado haciendo a las distribuidoras eléctricas correspondiente al subsidio programado este año, aprovechando la caída del petróleo y baja del costo de generación, mientras que otra gran parte de esos fondos proviene de líneas de crédito del Estado con bancos nacionales.

El proyecto de generación de Punta Catalina por 720 megavatios va a operar con carbón mineral como combustible base y se espera que al menos la primera fase, es decir, una de las dos termoeléctricas de 360 megavatios, esté lista para el cuarto trimestre del año 2017.

La obra ha generado opiniones divididas en diversos sectores, ya que de un lado es favorecida para contribuir con la reducción de los costos de generación y de otra parte se le critica el impacto al medio ambiente, su alto costo de construcción y el hecho de que se está desarrollando al margen del Pacto Eléctrico que está en proceso de consenso.

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