6 de 10. Nuestros recursos naturales: Fuente de vida y bienestar

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Los recursos naturales de la República Dominicana son amplísimos y extraordinarios, gozando de una gama de climas y microclimas aparte de una flora y fauna envidiable. Sin embargo, nuestro ecosistema se ve amenazado por un gran número de problemas ambientales que incluyen la deforestación, la extinción de la biodiversidad, secuelas por la explotación y el manejo de los desechos sólidos.

La capa forestal dominicana se ha ido reduciendo y hoy ostentamos un nivel de aproximadamente 38% de forestación. Esta grave situación es el resultado de las prácticas agrícolas insostenibles y dañinas al medio ambiente, la cría de ganado, el corte desmedido de nuestros arboles como materia prima para el carbón, la extracción de materiales de nuestros ríos y caudales para uso en la construcción, la producción maderera, y también los incendios forestales. La desforestación incide asimismo en la degradación de los recursos acuíferos que resulta en la disminución de agua potable.

Pese a estas condiciones, las precipitaciones sobrepasan la demanda, pero aún se estima que un 52% de la población no tienen acceso al agua potable en instalaciones domiciliarias. Es evidente que la falta de agua afecta la productividad de la tierra que también se ha visto afectada por esta carencia.

El país sufre de deficiencias en la administración de las aguas negras y otros que inciden en los medios sanitarios, y más de un 73% de la población no tiene acceso al alcantarillado; el 48 % deposita las excretas en letrinas; el 14 por ciento no tiene ningún medio para ello; todos estos también contribuyen a agudizar la pobreza en que vive más del 60% de la población.

Otro grave problema que afecta éste sector es la contaminación de los ríos y cursos de aguas residuales, así como desechos industriales, el agotamiento de los ríos y arroyos, el tráfico ilícito y permisivo de materiales radiactivos y peligrosos por nuestras costas, y la aceptación de desechos sólidos de otras naciones, constituyendo todo esto un alto riesgo ambiental para nuestro país. La sostenibilidad del hábitat y plataforma marítima también merece especial atención ante el acelerado proceso de destrucción de sus arrecifes y manglares.
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Foto: Sacos de Carbón vegetal de RD. Nuestro recursos naturales hay que conservarlo pero no para que venga el vecino hacer carbón con ellos.

El impacto de la explotación de nuestros recursos incide en nuestro medio ambiente y afecta de manera preponderante con la contaminación del agua, el envenenamiento de los animales,  la destrucción de los árboles y demás. En estos momentos nuestros recursos naturales son blancos de un número de multinacionales que persiguen la explotación para su beneficio y los gobiernos han favorecido a muchos de estas con contrataciones ventajosas únicamente para estas empresas y los funcionarios gubernamentales encargados de las negociaciones.

Reconocemos la importancia de la inversión extranjera y ésta será siempre bienvenida y apoyada con condiciones oportunas, pero todos los acuerdos pactados deberán ser de mutuo beneficio.

En la actual administración, se realizó la renegociación del acuerdo firmado con la Barrick Gold a favor de la explotación de la mina en Pueblo Viejo Cotui, luego de que se señalara la inequidad del mismo. Apoyamos la revisión no solo de los aspectos económicos del mismo, sino también del impacto ambiental del proyecto en si, ante innumerables quejas de peligrosas condiciones de trabajo e inminentes daños al ecosistema local y a los residentes de ésta región. Favorecemos el fortalecimiento de las directrices y la optimización de las condiciones de explotación de ésta mina para así garantizar las mejores condiciones en el cuido de nuestros recursos naturales.

No podemos permitir continuar con un patrón irresponsable de “entreguismo indolente” con nuestros recursos naturales al más alto postor. Todos estos son pertenencia del pueblo Dominicano, quien tiene el derecho y la obligación de opinar en estos procesos. En ese sentido, debemos respetar la voluntad del pueblo en el caso de Loma Miranda, pues su postura se apoya sobre la base del estudio de impacto ambiental realizado por la Academia de Ciencias Dominicana y el reporte de la PNUD de las Naciones Unidas a favor de preservar ésta rica fuente acuífera como parque nacional.

Debemos resistir con determinación la presión que ejercen estas multinacionales para explotar nuestros recursos naturales, pues siempre deben imperar los mejores intereses del país. También necesitamos implementar programas adecuados que puedan garantizar la sostenibilidad y renovación de nuestro medio ambiente con la participación de técnicos, realizando investigaciones serias y exhaustivas, persiguiendo acuerdos que sean capaces de fortalecer estas áreas en proyectos netamente favorables.

Debemos enfocar los esfuerzos en desarrollar nuestros recursos naturales, pero de manera sopesada, consciente de las huellas que dejan estas sobre nuestro medio ambiente, y tomando las precauciones de rigor  para mitigar los daños a nuestro ecosistema y tomando en cuenta el desarrollo de las comunidades donde se encuentran los mismos.

Respaldamos el fortalecimiento de las dependencias correspondientes en estos procesos así como la capacitación de sus integrantes y con organismos independientes de veedores ciudadanos.

Necesitamos fortalecer los programas de reforestación con iniciativas de siembra de árboles y controles y planificaciones más rígidas para evitar incendios forestales y junto con una alta capacitación de los bomberos responsables de combatir estas catástrofes.

Necesitamos evitar el uso de carbón en la generación de la electricidad, pues estas resultan en serios perjuicios a nuestro medio ambiente. Debemos además implementar un programa agresivo de construcción de alcantarillados para que todo dominicano tenga acceso al agua potable, pues no es tan solo un derecho sino una necesidad imperiosa para eliminar la contaminación que resulta de ésta anomalía.

Es importante tomar pasos determinantes hacia el desarrollo sostenible en las actividades económicas relacionadas con la producción, distribución y consumo de bienes y servicios para  favorecer el bienestar de nuestro presente sin exponer las futuras generaciones a significativos riesgos ambientales y escasez ecológica.

Debemos tomar en cuenta las recomendaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) entre otros organismos duchos en éste campo, aumentando las inversiones públicas y privadas en sectores verdes y el desarrollo de políticas y reformas que fomenten ese tipo de inversión. Igualmente tenemos que desarrollar  normas jurídicas para su funcionamiento y crear programas educativos para la capacitación de la ciudadanía sobre esta nueva modalidad de vida y sus extraordinarios beneficios.

La lucha por salvar nuestro medio ambiente y preservar todos nuestros recursos naturales debe ser constante y determinada, para así garantizar nuestro futuro y a la vez preservar la grandeza natural de un país realmente bendecido por Dios.

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