7 de 10. Energía para todos… ¿Y por qué no?

Luego de un proceso de reestructuración de las empresas públicas de energía a final de los años 90, los proveedores encargados de la transmisión, generación, y distribución de la electricidad pasaron a manos de empresas privadas. Desde ese momento, la República Dominicana ha padecido de una imperecedera crisis energética con constantes interrupciones al servicio, conexiones ilícitas, y una cadena de contratos dolosos e irresponsables que han resultado en un sistema altamente deficiente y con unas de las tarifas más costosas del mundo.

Este sector representa una carga impositiva para el erario público con un subsidio anual de más de US$1,400 millones en contribuciones directas e indirectas.

Para los dominicanos, ésta situación se ha convertido en un problema insostenible, obligando a muchos a depender de electricidad alternativa o autogenerada, que representa un costo substancial por encima de las cuotas pagadas mensualmente por el servicio básico.

El país necesita una solución a corto y largo plazo que sitúe el costo del servicio eléctrico a niveles módicos, pues esto repercute también de manera preponderante en los sectores productivos del país, y es un factor ineludible de nuestra economía.

Debemos asimismo recordar que la demanda energética se aumenta cada día más debido al crecimiento de la población; según la Comisión Nacional de Energía, estaremos duplicando las exigencias sobre nuestro sistema a unos 24 gigavatios/hora en tan solo 16 años. Es necesario garantizar la estabilidad energética con miras al futuro, consignando así las oportunidades de desarrollo de la población.

Debemos aprovechar la creación del Ministerio de Energía y Minas, para integrarlos en éste proceso, abogando siempre a favor de políticas energéticas bien sopesadas que no repercutan de manera adversa sobre nuestro medio ambiente, cumpliendo igualmente con las exigencias del sistema.

La solución más viable para el presente y futuro de la República Dominicana consiste en la creación de un nuevo modelo energético capaz de responder ante los requerimientos de la ciudadanía con un servicio confiable y una tarifa asequible. Para ello, favorecemos la construcción de una planta nuclear que cuente con expertos internacionales en éste campo, en sociedad con una empresa de energía nuclear que se una a éste esfuerzo con el Estado Dominicano.

Esta iniciativa contará con condiciones jurídicas que faciliten la inversión e incentivos para las empresas colaboradoras. Debemos designar una substancial parcela de terreno con éste fin, suficiente para construir una poderosa planta energética competente para saciar las necesidades actuales y futuras de nuestro país, y asimismo poder exportar energía a nuestro vecino Haití, que será a su vez un colaborador estratégico, como rica fuente de uranio, un producto elemental en la producción de éste tipo de energía. Estas competencias servirán para incrementar el rendimiento económico de éste nuevo modelo a favor de nuestro país.

Implementaremos los más estrictos controles y amplias medidas de seguridad, con precisa adhesión a las normas más rigurosas internacionales y una supervisión altamente capacitada. La fabricación de una planta de esta envergadura representará un paso hacia delante para la República Dominicana y por encima de las evidentes ventajas ambientales, su incidencia en nuestra economía rendirá un superávit a corto plazo en éste sector, favoreciendo igualmente el presupuesto fiscal considerando los amplios recursos que en la actualidad consume.

Energía a un costo razonable, con un excelente servicio, y sí, para todos.

Luego de un proceso de reestructuración de las empresas públicas de energía a final de los años 90, los proveedores encargados de la transmisión, generación, y distribución de la electricidad pasaron a manos de empresas privadas. Desde ese momento, la República Dominicana ha padecido de una imperecedera crisis energética con constantes interrupciones al servicio, conexiones ilícitas, y una cadena de contratos dolosos e irresponsables que han resultado en un sistema altamente deficiente y con unas de las tarifas más costosas del mundo.

Este sector representa una carga impositiva para el erario público con un subsidio anual de más de US$1,400 millones en contribuciones directas e indirectas.

Para los dominicanos, ésta situación se ha convertido en un problema insostenible, obligando a muchos a depender de electricidad alternativa o autogenerada, que representa un costo substancial por encima de las cuotas pagadas mensualmente por el servicio básico.

El país necesita una solución a corto y largo plazo que sitúe el costo del servicio eléctrico a niveles módicos, pues esto repercute también de manera preponderante en los sectores productivos del país, y es un factor ineludible de nuestra economía.

Debemos asimismo recordar que la demanda energética se aumenta cada día más debido al crecimiento de la población; según la Comisión Nacional de Energía, estaremos duplicando las exigencias sobre nuestro sistema a unos 24 gigavatios/hora en tan solo 16 años. Es necesario garantizar la estabilidad energética con miras al futuro, consignando así las oportunidades de desarrollo de la población.

Debemos aprovechar la creación del Ministerio de Energía y Minas, para integrarlos en éste proceso, abogando siempre a favor de políticas energéticas bien sopesadas que no repercutan de manera adversa sobre nuestro medio ambiente, cumpliendo igualmente con las exigencias del sistema.

La solución más viable para el presente y futuro de la República Dominicana consiste en la creación de un nuevo modelo energético capaz de responder ante los requerimientos de la ciudadanía con un servicio confiable y una tarifa asequible. Para ello, favorecemos la construcción de una planta nuclear que cuente con expertos internacionales en éste campo, en sociedad con una empresa de energía nuclear que se una a éste esfuerzo con el Estado Dominicano.

Esta iniciativa contará con condiciones jurídicas que faciliten la inversión e incentivos para las empresas colaboradoras. Debemos designar una substancial parcela de terreno con éste fin, suficiente para construir una poderosa planta energética competente para saciar las necesidades actuales y futuras de nuestro país, y asimismo poder exportar energía a nuestro vecino Haití, que será a su vez un colaborador estratégico, como rica fuente de uranio, un producto elemental en la producción de éste tipo de energía. Estas competencias servirán para incrementar el rendimiento económico de éste nuevo modelo a favor de nuestro país.

Implementaremos los más estrictos controles y amplias medidas de seguridad, con precisa adhesión a las normas más rigurosas internacionales y una supervisión altamente capacitada. La fabricación de una planta de esta envergadura representará un paso hacia delante para la República Dominicana y por encima de las evidentes ventajas ambientales, su incidencia en nuestra economía rendirá un superávit a corto plazo en éste sector, favoreciendo igualmente el presupuesto fiscal considerando los amplios recursos que en la actualidad consume.

Energía a un costo razonable, con un excelente servicio, y sí, para todos.

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s