3 de 10 Un país hipotecado no es ni libre ni soberano

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                                             Partido Esperanza
                                                 Democrática

 

A partir del año 1996 se inició un crecimiento desmedido e irresponsable de la deuda pública de la República Dominicana que en tan solo 18 años ha frustrado la economía con el total de pasivos habiéndose multiplicado por más de 1000%. Hoy la deuda pública sobrepasa los 35 mil millones de dólares y representa cerca del 50% del Producto Interno Bruto.

A pesar de éste notable desenfreno fiscal, la actual administración continúa aumentándole aproximadamente un 12% anual a esa ya exorbitante suma. En tan solo los últimos 5 años de gestión gubernamental, el monto de empréstitos se incrementó por 107% con un alegado crecimiento económico de tan solo 26%, lo cual demuestra una desproporción inverosímil y un patrón altamente peligroso.

No podemos permitir que nuestra economía sea relegada al fracaso, pues con eso se desvanece también nuestra Patria. Ha llegado el momento de dejar el conformismo atrás para retomar las riendas de la nación, tomando acciones decisivas, y no solo aspirando a cumplir con las cuotas de intereses establecidas a favor de estos empréstitos.

Debemos aspirar al pago absoluto de la deuda oficial de la República Dominicana, una hazaña digna del esfuerzo de todos, pues en ello está la mayor garantía de nuestra soberanía y absoluta independencia.

Para lograr éste cometido, crearemos primero las condiciones de confianza para la comunidad internacional y nuestros acreedores, insistiendo en un clima de transparencia, estabilidad política y confiabilidad entre otros elementos que puedan consignar la viabilidad de la inversión en el país. El segundo paso comprenderá de  una renegociación en las condiciones de los empréstitos pactados para facilitar su devolución y aliviar el peso extraordinario del más del 45% del presupuesto del estado que es destinado al servicio de la deuda pública.

DEUDA-EXTERNA

Todos los recursos generados por los ajustes alcanzados serán utilizados en la creación de nuevas fuentes de ingresos, invirtiendo masivamente en el campo dominicano y en nuevas empresas nacionales a la vez que daremos un apoyo decisivo a las existentes firmas dominicanas, para que puedan ampliar sus actividades comerciales a nivel local e internacional.

A todas estas iniciativas, se les sumará un plan presupuestario austero, eficiente y determinado que conjuntamente con la eliminación del trastorno de la corrupción darán inicio a un nuevo modelo económico para la República Dominicana.

El pueblo dominicano será el gran beneficiado de ésta nueva política responsable y seria en el manejo de las arcas del Estado; en la medida que la solvencia económica alivie paulatinamente la carga impositiva de los excesivos porcentajes tributarios que obedecen en gran parte a medidas recaudarías para el provecho del gobierno de turno y sus adláteres. En ese sentido, señalamos el incremento del ITBIS del 16% al 18% en el año 2012, para contrarrestar el gasto de recursos públicos en las actividades proselitistas oficialistas.

Ha llegado la hora de asumir nuestra cuota de responsabilidad y actuar con firmeza en pro de detener el dispendio inconsciente que nos ha conducido a niveles de deuda insostenibles, a favor de un régimen que nos pueda premiar con el pago absoluto de la deuda pública y el restablecimiento de la solvencia, el progreso y el bienestar del pueblo dominicano.

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